Después de tomar un aperitivo en Hoznayo y de una comida de amigos en celebración de un cumpleaños en Entrambasaguas, nos fuimos a Santander para ver un monólogo de Goyo Jimenez en el Palacio de Festivales. La entradas fueron solo 10 euros y la sala estaba completamente llena de gente, sobre todo jóvenes. El espectáculo, a pesar de lo poco que me motivan este tipo de cosas, estuvo muy bien, con historias muy comunes que contaba con gracia, mereció la pena verlo. Sobre todo tiene un mérito enorme todo el tiempo que duró el espectáculo y la capacidad que tiene para mantenerse ahí todo ese tiempo entreteniendo a la gente.

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