Al día siguiente hice fotos al pasar por Grebastica, y paramos en Primosten (foto),
pequeño pueblo situado en una península repleta de casas en un ambiente
tranquilo, aunque fuimos a primera hora y tiene pinta de ser muy muy turística.
Llegamos a Trogir, una pequeña población turística con un aspecto medieval que está muy
bien cuidada. Es Patrimonio de la Humanidad y la verdad que merece la pena
llegar hasta allí. Antes de llegar a Split paramos en Kastela para ver algún
castillo y las vistas desde la carretera de la costa, lo que nos dio una
perspectiva asombrosa. Después fuimos a Solin para ver los restos romanos y
cristianos en la antigua Salona (foto). Después subimos hasta Klis, pequeño pueblo en la
alto de una colina, con un castillo desde donde se puede divisar todo el valle, y
por supuesto Split que se encuentra justo debajo. Ya en Split llegamos al
alojamiento, que era una casa particular, donde la dueña nos ofreció "domaca
opahovica" y "seri", bebidas típicas del país. Vimos lo que queda del palacio de Diocleciano, que es increíble, la costa, y las plazas. Después empezó a llover
con fuerza y nos fuimos a cenar a casa.El último día fuimos hasta el parque nacional de Plitvicka Jezera (foto), también Patrimonio de la Humanidad. Vimos los lagos, las cascadas, los bosques que comprende el parque, y sin duda lo cambio por cualquier cosa de la que había visto anteriormente, realmente magnífico. Por momentos había muchos turistas, pero aun así merece la pena ver el color de sus aguas, sus peces, los colores de las cascadas contra el sol… después llegamos a casa tras una larga travesía y al día siguiente fuimos a otros pequeños pueblos de la zona.
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