
El sábado por la mañana fui a Mantua (48.000 hab). Es curioso que esta ciudad se encuentre entre tres lagos (el superior, medio e inferior), algo que le da un aspecto muy natural... si no fuese por las factorías cercanas. Nada más llegar fui por una ruta verde bordeando los lagos, pasando por el estadio hasta el castillo de S. Jorge, que forma parte del enorme palacio Ducal. En una parte hay un museo de Historia, en el que entré y tuve que ayudar a resolver un autodefinido. La otra parte contiene obras de arte de la familia Gonzaga, pero no me funcionó la entrada gratis con el carnet (después de discutir un rato con la chica) así que me cabree y me fui. Del resto de la ciudad lo más destacable es la basílica de S. Andrea, ya que las otras iglesias (incluída la catedral) no fueron gran cosa. La ciudad es Patrimonio de la Humanidad pero a mi me pareció bastante fría y lo único que me llamó la atención fueron la cantidad de zonas verdes que posee, como la plaza Virgiliana (foto).

Después fui a Cremona (9,20 euros hasta aquí), que tiene 71.500 hab. y que tampoco es muy llamativa si exceptuamos la plaza del Comune. En dicha plaza se encuentra la catedral (foto), terminada en 1190 y que contiene algunos cuadros interesantes, el torrazo, una torre de 111 m., la Bertazzona, el palacio Comunal, la Loggia dei Militi y el baptisterio. También es llamativa la cantidad de talleres de fabricación de violines, ya que aquí comenzaron las dinastías Guarneri, Amati y Stradivarius. Al día siguiente fui hasta Conegliano y allí me fueron a buscar para ir a S. Lucía di Piave para ver la 1349ª Feria de Agriturismo. Allí estuve todo el día, por las casetas de información y por los mercados de la zona.
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